Guía
Cómo cuidar tu pieza de cobre
Es normal que el cobre cambie de color
El cobre es un metal vivo: con el tiempo y el contacto con el aire, el agua y la piel desarrolla una pátina natural que oscurece su tono. No es un defecto, sino una señal de que es cobre de verdad. Si prefieres el brillo del primer día, puedes recuperarlo fácilmente.
Cómo limpiarlo y recuperar el brillo
- Limpieza rápida: frótala con un paño suave y seco.
- Limpieza a fondo: mezcla un poco de zumo de limón (o vinagre) con sal, aplícalo con un paño o un cepillo suave y frota con cuidado.
- Aclara con agua tibia y sécala muy bien, también entre los eslabones y alrededor de los imanes.
Evita los estropajos y los productos abrasivos: rayan la superficie.
¿Una marca verdosa en la piel?
Algunas personas notan una ligera marca verdosa en la muñeca. Es la oxidación natural del cobre al reaccionar con el sudor y la humedad; se va con agua y jabón. Limpiar la pulsera de vez en cuando y secar bien la piel ayuda a evitarla.
Qué conviene evitar
- La lejía, el cloro de las piscinas y los productos de limpieza fuertes.
- Echar perfume, cremas o laca directamente sobre la pieza.
- Dejarla mojada: si te duchas o nadas con ella, sécala bien después.
- Acercar los imanes a tarjetas con banda magnética.
Cómo guardarla
Cuando no la lleves, guárdala seca y en una bolsita o caja cerrada, lejos de la humedad del baño. Así la pátina aparece más despacio.
Un aviso importante
Por precaución, no recomendamos las piezas magnéticas a personas con marcapasos, desfibrilador u otros dispositivos médicos implantados, ni durante el embarazo. Si tienes dudas, consulta antes a tu médico.